La Paloma, entre azucarillos, rosquillas y chotis.

Muy pronto el barrio de La Latina en Madrid será otra vez escenario de una de las fiestas más castizas de la ciudad, las fiestas de La Paloma.

Más específicamente alrededor de la parroquia de San Pedro el Real, conocida popularmente por la “Iglesia de la Paloma”.

Si bien esta virgen no es la patrona de Madrid, goza de gran devoción en la ciudad y se la venera todos los años con las fiestas que llevan su nombre. Seguramente hayáis oido hablar de la Verbena de la Paloma, la famosa zarzuela que hace referencia a  estas fiestas y donde aparecen personajes típicos del Madrid  del siglo XIX.

Pues bien, cuenta la historia que unos niños encontraron en un solar de la ciudad un cuadro con la imagen de la Virgen de la Soledad y cargaban con él cuando una vecina los vió, rescató el cuadro y después de restaurarlo lo colgó en la puerta de su casa. A partir de ese momento el cuadro de la virgen se convirtió en objeto de veneración en todo el barrio. Corría el año 1787…

Parece ser que esta virgen obró muchos milagros, entre ellos la curación del futuro rey de España Fernando VII cuando era aún un niño. Por eso su madre María Luisa de Parma se convirtió en gran devota de la virgen.

Tan grande fue la devoción que suscitó esta imagen que fue necesario buscarle un lugar más apropiado para recibir mucha afluencia de público. Por esta razón se construyó un parroquia con la ayuda de la casa real, a la cual se le dió el nombre popular de la Paloma, por estar situada en la calle del mismo nombre.

Otra parroquia más grande fue lenvantada muchos años después, la de San Pedro el Real, y en su altar se colocó la imagen tan venerada.

Cuando el 15 de Agosto, se celebra la Asunción de María, una procesión tiene lugar en el barrio de la Latina. Los bomberos de la ciudad son los encargados de bajar el cuadro y luego volver a situarlo en su lugar.

Es una de esas tradiciones que no puedes perderte si estás de visita en la ciudad. El barrio de La Latina se viste de fiesta, con banderines de colores atravesando sus calles, testigos de la gente que va y viene disfrutando de los muchos espectáculos musicales que se montan esos días. Y de las bebidas y la oferta gastronómica que ofrecen los restaurantes y bares de la zona.

Para estas fechas también es muy típico la degustación de dulces típicos de la repostería madrileña como los azucarillos, las rosquillas de Alcalá o los pestiños… En la pastelería Horno San Onofre nos enorgullecemos de poder ofrecer en estas fechas unas de las mejores rosquillas de la ciudad.

Los principales shows musicales para disfrutar se centran en las Vistillas y en la Plaza de la Paja, siendo los primeros de carácter más joven y los segundos más castizos y populares.

Pero sea cual sea tu edad, anímate y ven a bailar unos chotis a La Latina, o a comer unos azucarillos con limonada. ¡La Virgen de la Paloma te espera!

 

 

 

 

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