Una vida saludable se aprende desde pequeño
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Una vida saludable se aprende desde pequeño

Aquello de “lo que se aprende con babas, no se olvida con canas” es, según los investigadores, una realidad en cuanto a llevar una vida saludable se refiere.

Según éstos, el entorno familiar es imprescindible para un trabajo bien hecho, para que nuestros niños y futuras generaciones, adopten un vida saludable a través de una dieta equilibrada.

Comer sano se traduce en ingerir alimentos de calidad y en la cantidad correspondiente, obteniendo los nutrientes y la energía (calorías) que necesitamos.

Antiguamente, seguir la dieta mediterránea era más sencillo de lo que podemos pensar ahora. El país estaba menos industrializado y se disponía de muchos alimentos frescos a muy buen precio.

Hoy en día la situación ha cambiado tanto, que las estanterías se llenan de elementos procesados, todos a un precio asequible al público de clase media. La igualdad vida sedentaria + mala alimentación = obesidad, está a la orden del día.Una vida saludable se aprende desde pequeño

Somos los padres los que tenemos la clave para que nuestros hijos adopten buenos hábitos alimentarios, una vida más activa y por consiguiente, una vida saludable. La infancia es un periodo crucial para introducirles en una dieta sana, que seguirán en su adolescencia y se estrablecerá como rutina en su vida adulta.

¿PERO CÓMO MOTIVAR A UN NIÑO A COMER SANO?

1. Les enseñaremos a disfrutar con la comida.

Nuestros hijos nos copian y nos imitan y por ello, los mayores seremos los primeros en dar ejemplo. Les mostraremos desde pequeñitos un menú variado que incluya alimentos saludables tales como frutas, verduras y hortalizas. Además, los incentivaremos a probar diferentes texturas y sabores, sin dejarse guiar por olores.

Comer en familia2. Comer en familia es imprescindible.

Con el ritmo de vida que llevamos actualmente, conciliar la vida familiar y profesional es muy difícil. Por ello, estableceremos unos horarios de comida con anticipación. Hablaremos de cosas positivas durante la comida, evitaremos la tecnología como la televisión o el teléfono móvil y fomentaremos los mensajes educativos sutilmente y siempre de forma constructiva y divertida.

3. Los días que más tiempo tengamos (fines de semanas), dejaremos que nuestros hijos nos ayuden con los menús.

De todos es sabido que a los niños les encanta “ayudar” a preparar la comida. La parte de la decoración de los platos es la que más les gusta. Armaros de paciencia y dejadles que os ayuden.

4. Llevaros a los pequeños al supermercado.

Otra buena dosis de paciencia es imprescinble. Aquí tendréis una buena oportunidad para que aprendan qué alimentos tienen preferencia a la hora de hacer la compra. Las etiquetas de los productos os facilitarán el trabajo en el aprendizaje de los nutrientes.

5. Hacedles ver que la publicidad engañosa existe y que les puede inducir a errores.Zumos naturales Madrid

Es el caso de los zumos comerciales (carentes de fibras y vitaminas y llenos de azúcar). Consumir o preparar zumos naturales es una tarea que siempre tendrá éxito.

6. Hablemos con ellos sobre los alimentos.

Comentaremos con ellos por qué un producto entra dentro de una dieta saludable y por qué no.

7. ¡Y por último, enseñémosles a ser felices!.

Los niños y la alimentaciónRecordarles que nada está prohíbido. Que se puede comer de todo, pero con la frecuencia y la cantidad adecuada. Comer un rico postre, de vez en cuando, siempre que sea de buena calidad, es un placer. Lo importantes es comer equilibradamente, llevando una vida activa practicando algún deporte y actividades al aire libre. Esto les aportará agudeza mental y salud física.

 

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