Buñuelos

¡Llega Octubre y llegan los ricos buñuelos de la pastelería!

«Dice la leyenda que cuando te comes un buñuelo sacas un alma de purgatorio»

No sabemos si es cierto pero lo que podemos aseguraros es que vuestra alma sí se elevará al cielo cuando probéis uno de los buñuelos de la pastelería!

Un producto tan delicioso cuyo origen pudo ser árabe, aunque algunos dicen que el origen es judío. El consumo de los buñuelos en la conmemoración de Todos los Santos se debe a la cercanía de la fecha de la Janucá judía.

El truco de los buñuelos

El truco para elaborar las bolitas y que salgan perfectas, es freirlas en la cazuela con aceite de oliva virgen extra y nunca subirlo a más de 160º de temperatura para que sea una fritura saludable.

De este modo se hace un encapsulado del producto y el aceite no se mete dentro.

Así era como escaldaban los antiguos y, como decia Brillat-Savarin, si consigues una trucha fresca, no la maltrates. Métela en una fritura rápida a 160º, sin herirla y que conserve todos sus líquidos dentro. Eso lo consigue el aceite de oliva virgen extra.

¿Porqué vamos a consumir un producto que ha pasado por un refinado sin necesidad?. Vivimos en España, rodeados de olivos y almendros que además, ayudan a combatir la desertificación. Por lo tanto usemos nuestros productos de la mejor manera posible.

Para elaborar los buñuelos, debemos tamizar la harina, y luego escaldarla.

Escaldar la harina

Escaldar la harina es agregar la harina sobre la manteca, agua y sal, llevados a ebullición previamente.

Hay que ejercitar los bíceps aquí y remover bien la masa hasta que esté homogénea. En una batidora seguimos trabajando la masa, y cuando pierde temperatura incorporamos los huevos poco a poco, a medida que la masa lo pide, hasta obtener una masa suave y lisa.

Freir en el mejor aceite

Metemos la masa en una manga pastelera, y la colocamos en una bandeja sobre un soporte alto, que quede en paralelo con la sartén y dejamos la boquilla de la manga que asome en la punta del soporte.

Con un cuchillo vamos cortando la masa según vamos empujando la manga pastelera y esta, al caer dentro de la sartén con el aceite a 160º, formará la bolita del buñuelo.

Luego los secamos sobre un papel de cocina y cuando estén fríos los rellenamos con lo que querramos. Nosotros lo hacemos con yema, trufa, nata, crema, chocolate, cabello de ángel, frambuesa… Y el toque final es el espolvoreado con azúcar glas que haremos al momento de servirlos.

Así que ya lo sabes. ¡A comer buñuelos y ayudar a los espíritus a elevarse!

 

 

 

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